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Volar 

Esta semana he estado pensando que no importa que tan malas sean nuestras circunstancias, no importa por lo que estemos pasando, el sobrevivir y el éxito depende de mantener el balance, de mantener el equilibrio.  

Desde hace mucho tiempo he tenido una fascinación por los aviones. Recientemente unos amigos mis que lo saben me alentaron a que tomara mi primer lección de vuelo.  Cuando lo sugirieron sentí emociones conflictuadas.  Estaba muy emocionado pero también estaba muy nervioso y atemorizado.  De hecho, hasta este punto me había gustado ver los aviones y volar los de control remoto, nunca había verdaderamente pensado mucho acerca de ser en realidad piloto. 

En fin, en virtud de que la oportunidad surgió por la bondad de mis amigos, decidí hacerlo.  Fui al aeropuerto y ahí estaba el avión.  Se veía tan pequeño!  Me subí al avión, en el asiento del piloto, con el instructor, un joven bondadoso con una actitud bastante relajada.  Uno de mis amigos se sentó en la parte de atrás del avión y las puertas se cerraron.  En unos minutos el instructor me mostró

 todas las cosas en el panel de instrumentos y me detalló las cosas a las que tenía que ponerles atención,y que ver.  Lo escuche lo más atento posible.  Entonces me miró y me dijo: “Okay, ahora vuela.” Se veía completamente relajado cuando dijo esto, pero yo estaba verdaderamente sorprendido.  Después me entere que mi amigo, el que había organizado todo, le había dicho al instructor que no me diera la “lección” de vuelo sino que simplemente me diera los controles y me dejara volar el avión. 

Bueno, este es un territorio completamente no-familiar para mí.  Desde el primer momento, sentado ahí en el pequeño aeroplano alistándome para despegar, pensé en las miles de razones por las cuales no debía moverme.  Había muchas, muchas razones prácticas para paralizarme, para no hacer nada, para quedarme quieto en la pista, a salvo en el suelo, en una sola pieza.  Cuando empecé a pensar que aun si pudiera despegar el avión del suelo y volarlo pronto me distraería con mis dudas y miedos acerca de cómo aterrizar y esto se convertiría en un obstáculo adicional.  Creo que permanecí sentado en este aeroplano por un largo rato, porque habían muchas cosas dándome vueltas en la cabeza. 

Resultó que, cuando me metí al avión, puse el asiento muy para atrás y mis piernas estaban todas estiradas y mis brazos no podían alcanzar el volante.  Si lo veo en retrospectiva, no asenté la base nada bien.  El despegue fue un poco incomodo, pero de algún modo mi amigo el instructor y yo hicimos que todo funcionara y pronto estuvimos arriba en el aire.  Una vez arriba me di cuenta lo incomodo que estaba y ajuste un poco el asiento y repentinamente me sentí mucho mejor.   

Estar en el aire, en ese aeroplano, fue mucho trabajo.  Es muy diferente manejar un aeroplano que sólo ir en el.  Hay mucho en que se tiene uno que concentrar y poner atención – checar los instrumentos en la cabina, checar la línea del horizonte para asegurarte que el avión no se voltee, ver las nubes  y la lluvia de un lado al otro,  mantener un ojo en las montañas cercanas, buscar otros aviones – y luego volver a checar los instrumentos de la cabina, y el ciclo completo empieza otra vez. 

Hay muchas cosas por hacer – todos estos ajustes y vigilancia constante – tratar de mantener un balance entre el cuerpo y la mente, mantener el balance de este aeroplano de un solo motor y al mismo tiempo mantener la relación entre el aeroplano y el cielo, las nubes, las montanas y demás.  Y lo más importante de todo es que esto se tiene que hacer con suavidad y gentileza.  Si eres muy fuerte, o muy reactivo, o jalas muy fuerte, o estás muy tenso, puedes voltear el aeroplano completamente al revés y ahí sí que te metes en un gran problema.  

Así que trabajé en esto y gradualmente se empezó a hacer más natural para mí.  Mientras seguía los pasos, con gentileza y suavidad – instrumentos, horizonte, nubes, lluvia, montañas y otros aviones, instrumentos, horizontes, etc. – lo que de hecho sucedo es que todo se volvió muy calmado.  No había ni lugar ni espacio para que surgieran en mi mente los pensamientos de miedo, estrés o preocupación, o incluso excitación o shock de lo que estaba haciendo.   

Estaba volando, sólo siendo la experiencia.  Esto fue un sentimiento grandioso. 

Así es la vida, exactamente como esto. Cuando las cosas están turbulentas y te dan miedo, y nos encontramos en territorio desconocido, fuera de nuestra zona de confort, debemos mantener la calma, y movernos hacia adelante con suavidad y gentileza.  No debemos causar interferencia entre nuestras expectativas e insatisfacción, no debemos crear drama con nuestros miedos y reacciones.  Debemos permanecer gentiles y vigilantes y mover nuestro foco de atención, con la intención, de un objeto de atención a otro, dándole a cada cual igual atención y cuidado, ajustando con un toque gentil donde podemos ser de beneficio. 

 De esto puede surgir una vida hermosa.  

Al final, volar ese aeroplano no se trato de empujar muy fuerte o jalar muy afanosamente, ni voltear a la derecha o a la izquierda con mucha fuerza, ni reaccionar con mucho miedo o dureza; sino de mantener el balance, mantener la calma, y hacer ajustes gentiles en el camino. 

Cuando por fin aterrizamos el avión el instructor me dijo que lo había hecho muy bien.  Creo que fue un muy bien instructor de vuelo y recordare este día por siempre. 


Ejar Ir

El gran santo budista indio Shantideva dijo: “Si el problema no puede resolverse, ¿porque  preocuparte?  Si el problema no puede ser resuelto el preocuparte no te hará ningún bien.”

Esto consejo se aplica muy bien a nosotros aun hoy en día.  Podemos mejoras mucho nuestra vida personal, sociedad y comunidad aplicando esta simple práctica.  En general, todos estamos tratando de hacer nuestras vidas significativas, todos estamos trabajando para lograr el objetivo de nuestro corazón y lograr ciertas cosas.  Damos energía a proyectos o personas o relaciones o intenciones que, por una razón o por otra, nos son importantes.  Pero a veces nos enredamos.  Algunas veces nos encontramos paralizados, sin podernos mover hacia adelante o hacia atrás, como una hormiga en una telaraña, revolcándonos sin ir a ningún lado.   

¿Porque nos sucede esto?  Porque hemos perdido nuestra flexibilidad.  Hemos olvidado que el mundo no funciona de acuerdo a nuestros planes y calendarios.  Básicamente nuestro ego ha tomado el control y se ha vuelto loco con el control.  Tratamos de controlarlo todo.  Esperamos que todo funcione de acuerdo al plan… a nuestro plan.  

Pero esta no es una expectativa realista.  Si damos un paso atrás y vemos lo que sucede nos daremos cuenta de esto.  Sólo pensar esto, conocer esto, reflexionar acerca de esto, y aplicar las palabras de Shantideva a nuestra situación, cambiara nuestra situación completamente.  Traerá paz.  Básicamente nos ayudara aligerarnos, a que tomemos las cosas más fácilmente.  

Por favor, seamos claros: tomar las cosas más fácilmente no significa recostarte y no hacer nada.  Significa tener compasión y mantener la paz y la sanidad en nuestro mundo.  Significa tomar responsabilidad de la única cosa que podemos realmente controlar: nosotros mismos.  Una vez que nuestra mente este en paz y en calma, todo nuestro potencial positivo despertará, madurará y dará fruto.  Entonces lo que sucede es que en realidad obtenemos eso que queremos.  El objetivo de nuestra vida puede lograrse sin agresión, sin pelea, de una forma pacífica. 

Esto es un consejo muy simple y practico de hace miles de años que podemos aplicar a nosotros mismos,  nuestra propia mente, en el mundo de hoy.  Solo necesitamos practicarlo y hacer que funcione para nosotros.  Inténtalo y veras.  

Crisis de Liderazgo

En días recientes se ha visto una aparente dificultad en el liderazgo del mundo.  A veces es muy difícil sentirse inspirado cuando vemos a nuestro alrededor y vemos lo que sucede.  Hay muy pocas fuentes de esperanza.  Percibimos los efectos de la falta de liderazgo en cada aspecto de nuestras vidas – nuestros sistemas económicos, nuestras estructuras social, nuestros sistemas financieros, nuestros sistemas educativos – todas las estructuras en las que se basa nuestro mundo parecen estar en peligro de resquebrajarse.  Nuestras necesidades básicas, como sociedad, como seres humanos, no están siendo satisfechas.

Pero si pensamos en ello, con nuestro conocimiento y entrenamiento, especialmente aquellos de nosotros que tenemos algo de experiencia en el estudio y la práctica budista, nos damos cuenta de que tenemos la mayoría  de las respuestas justo frente a nosotros.  La esencia del Dharma es de hecho entrenarnos a nosotros mismos para ser lideres fuertes – primero nos convertimos en lideres de nuestro propio mundo interno y luego, eventualmente, podemos tomar lo que hemos aprendido y traerlo al mundo externo a nuestro alrededor.

¿Por dónde empezar?  No sólo sentándonos quietos y orando por que las cosas cambien  – aunque eso está bien también, pero no es suficiente.  Como individuos y como grupo, en nuestras pequeñas comunidades, necesitamos empezar a implementar nuestra práctica.  Empecemos por entrenar nuestra propia mente.

Una buena forma de empezar es entrenarnos a nosotros mismos para continuamente ver la gran pantalla (el total del asunto), no para quedarnos atrapados en los  detalles, no para darle vueltas y vueltas en nuestra mente, enredados en nuestras historias de como las cosas podrían ser mejores o deberían ser o no ser, o que no estarían tan mal si alguien hiciera lo que yo quiero que hagan.

¿Que quiero decir por la gran pantallaLa gran pantalla se refiere a nuestra motivación fundamental – el curso de acción que no es egoísta, que beneficiará al mayor número de personas y que no dañara a nadie.  Una vez que tenemos la gran pantalla en mente, y que estamos seguros que será benéfico y útil para nosotros mismos y aquellos a nuestro alrededor, podemos usarla como la piedra base a la que regresamos continuamente, para revisarnos a nosotros mismos una y otra y otra vez. Cuando cosas pequeñas nos distraen y sentimos rendirnos por completo porque estamos tan enojados con esto o con lo otro o porque alguien no nos trató como queremos que nos traten, podemos recordar la gran pantalla y relajar la mente en esa visión, y dejar ir a las cosas pequeñas.

Si nos hacemos buenos en esto seremos capaces de manejar casi cualquier situación que surja en nuestras vidas y nuestra actividad en el mundo fluirá natural y espontáneamente, con un menor interés personal.  Esto nos traerá gran gozo, a nosotros mismos y a las personas a nuestro alrededor.

Una vez que nos hagamos un poquito mejores con esta práctica podemos gradualmente añadir prácticas más complejas tales como la paciencia, la tolerancia, la compasión y la claridad.  Paciencia significa no enojarnos cuando recibimos lo que no queremos o cuando no recibimos lo que queremos y ser capaces de manejar situaciones fáciles con una mente en calma.  Tolerancia significa un sentido de apertura mental y actitud que no juzga a aquellos con quienes interactuamos.  Compasión significa desear que los demás estén libres del sufrimiento y trabajar para lograr esa meta.  Y claridad significa mantener nuestras mentes en un solo punto, claras como el cristal, cualquiera que sea la meta en la que tenemos la vista puesta.

Conforme perfeccionemos estos estados de la mente y se hagan más y más espántanos en nosotros, sentiremos que nos convertimos en líderes naturales.  La facilidad y espontaneidad con la cual enfocamos nuestras vida naturalmente inspirara a otros y no necesitaremos buscar seguidores de ninguna índole, ellos naturalmente surgirán.

Por ello, por favor piensa en esto.  Recuerda que el mismo Buda ensenó que todos tenemos la capacidad para el liderazgo perfecto dentro de nuestras mentes – algunas personas lo llaman la naturaleza búdica o tathagatagarbha, o el potencial para la iluminación, o como sea.  En todo caso, dentro de nuestra mente todos tenemos la promesa de un líder perfecto.

Así que empecemos de a poco, por aprender a guiar nuestros mundos internos y entonces, gradualmente, conforme lo perfeccionemos, de igual manera, natural y bellamente, nos encontraremos capaces de ser lideres en un sentido más convencional.

Spanish translation as an offering to my beloved Yangsi Rinpoche (May your words reach all sentient beings, in all languages ~ by Rocio Masset)

Nuestro país esta en un lugar un poco loco estos días. Estan de acuerdo? Simplemente miren a su alrededor. Creo que es importante recordar que no importa que tan mal parezcan las cosas, todavía vivimos en un país libre. En muchos otros lugares las cosas están mucho peor. Las personas viven con miedo y desesperación sin nada que comer o con violencia a su alrededor, sin control. Muchas personas la pasan mucho peor que nosotros. No importa que tan mal las cosas parezcan aquí, hay un sentido básico de ley y orden que pueden ser la base para erigir un cambio positivo. Somos muy afortunados de tener esta oportunidad.

Además, no importa que tan mal se vean las cosas es importante recordar cada día que nada es permanente, nada es para siempre. Si vemos la historia pasada, aun en nuestra propia vida, vemos que las cosas cambian, y se vuelven mejores. Pero a veces tenemos que aprender esto de una manera dura.

Creo que si vemos nuestra visión del mundo desde este ángulo, podemos ser más efectivos en nuestro esfuerzo de cambiar el mundo a nuestro alrededor. Además, podemos hacer que cambie nuestra atención hacia el mundo interno, el cual está igual de loco que el que esta fuera de nosotros. Con esta actitud, recordando la impermanencia, recordando cómo cambian las cosas y que las cosas PUEDEN cambiar, podemos ver que es posible estar libres de nuestros espíritus hambrientos internos – es decir, nuestra mente insatisfecha. Esta insatisfacción es uno de nuestros enemigos más destructivos; nos causa mucho daño.

En realidad, todos somos impermanentes, todos somos invitados, estamos aquí solo temporalmente, por un tiempo relativamente corto, en esta tierra, en esta vida. Pero nuestras proyecciones e ilusiones pelean con nosotros todo el tiempo para hacernos creer que estaremos aquí para siempre. Esta es una ilusión muy fuerte.

Si entendemos esto y trabajamos para cambiarlo, entonces podemos empezar a relajarnos, a tener un buen tiempo, a apreciar y disfrutar nuestras vidas y nuestros privilegios. Podemos tomar todo un poco menos serio y traer algo de ligereza a nuestra actitud. Y podemos ser buenos los unos para con los otros y abiertos los unos con los otros. Podemos dejar de torturarnos y dejar de torturar a todos los demás en nuestras vidas.

Si hacemos esto todos veremos el inicio de un verdadero cambio, de la real revolución y la real reforma – dentro y fuera de nosotros.